Dos chicos de Caracena
Caracena de Soria

Dos chicos de Caracena

Creo que sería hace unos 5 años. Quizás 6. Y puede que sea una soberana tontería, pero creo que en parte nos inspiramos en ese pequeño momento, aislado en el tiempo, para pensar en una aplicación como la que estamos haciendo.

En la zona de mi pueblo (Retortillo de Soria) se celebra anualmente un evento que se conoce como el día de la comarca, que se organiza cada año en un pueblo diferente, y acoge al resto en un evento con música folclórica, exposiciones culturales e incluso comida tradicional. En ese año tocó en un pueblo llamado Caracena (un pueblo precioso, por cierto). Un pueblo muy pequeño y muy aislado, pero con toneladas de historia. La carretera para llegar hasta ahí no tenía ni las rayas pintadas en el suelo, y lo de tener agua y luz en ese lugar no era algo relativamente antiguo.

Una de las calles de caraCena de soria

Había música tradicional (no sé por qué en esa zona llaman “gaiteros” a los que van con dulzainas), mujeres con las tradicionales faldas negras del traje tradicional y mucha exposición de aperos de labranza antiguos. No viene mal ver como los chicos que saben cómo hackear un juego de la play no saben cómo funciona un trillo. Y posiblemente, tampoco este yo en condiciones de hacer chistes al respecto. A veces te enseñan edificios antiguos por dentro, como las escuelas, iglesias, etc… Hasta ahí, no dejaba de ser un día de la comarca normal. Incluso pensamos que el que hicimos nosotros años atrás era mejor, porque todo el pueblo se disfrazó, y empezamos con alguna comparación que otra.

Todo era normal hasta que conocimos a dos chicos del pueblo que estaban enseñándolo a las gentes que lo visitaban. Nos contaron historias del origen del pueblo, de su nombre, de la posible derrota de Almanzor por esa zona, de su castillo… incluso de un cristo articulado. La verdad es que nos quedamos pasmados ante lo que estos chicos sabían de la historia de su pueblo y de su patrimonio. Y sobre todo, de la pasión con la que lo contaban. Nos fuimos tarde del pueblo, les comentamos que si querían visitar Retortillo, mi pueblo, se lo enseñaríamos. Y así fue días más tarde, les devolvimos la visita (no con la misma calidad, que ellos son “muy pro”) pero hicimos lo que pudimos.

Y después de todo esto, piensas… ¿qué pasa cuando esta gente, que te deja pasmado con las historias de los lugares, no esté? Es decir, imagínate una escapada con tu pareja, y vas a recorrer varios pueblos de cierta zona. Posiblemente los veas por fuera. Veas ruinas, no sabrás muy bien de qué. Veas una iglesia. Y te hayas perdido miles de cosas interesantes que ahí han pasado. Puede que haya un cartel, o puede que no. Miles de curiosidades que hacen que tu paseo por ese lugar tan recóndito y en cierto modo, abandonado, haya merecido más la pena. Te faltan, de hecho… dos chicos de Caracena.

Es una auténtica pena el turismo que en cierto modo se pierde por eso. Es decir, a mí me gustaría tener algún plan así. Vamos a un pueblo, conocemos un poco su historia, sus curiosidades, nos tomamos algo, y nos vamos. En Barcelona o Madrid puedes sacar la información de donde sea. Aquí no. Está ese montón de piedras que esconde miles de historias. Piedras que gritan su pasado, y que la tradición popular de la zona conserva de algún modo. Pero la gente se va. Y con ellos, su historia. Y esas rocas gritan en un idioma que no entendemos.

PD: Os animo a ver la entrada de Caracena en la Wikipedia. Para ser un pueblo que no llega a 30 habitantes tiene una entrada muy extensa y con muchísima información. Sospecho que hay un par de personas detrás de todo eso…

Antonio Montero

Ingeniero en tiempo completo, amante de la historia y los viajes en mis ratos libres...

Deja una respuesta